Las 7 personas con peor suerte del planeta

7.- Jason y Jenny Cairns-Lawrence

Fueron atacados numerosas veces por terroristas. No a ellos en especial, sino que los lugares en los que se encontraban fueron atacados. Todo comenzó un 11 de septiembre de 2001. Se encontraban visitando el World Trade Center. Estaban disfrutando de sus tranquilas vacaciones, cuando se vieron interrumpidas por el peor ataque terrorista de sus vidas. ¿El peor de sus vidas? no. El 7 de Julio de 2005, cuando estaban en Londres, una serie de bombas calleron en la ciudad, matando así a 52 personas. En este momento pueden pensar que están malditos, o que están en medio de la grabación de una película de acción. Pero no, no era una película. Años después, fueron a la ciudad india de Bombai. Entonces, volvió la secuela de la película: el peor ataque terrorista de ese país: con bombas y disparos, murieron cientos de personas, y otras cientas quedaron heridas. Ellos, sorprendentemente escaparon ilesos de esos tres ataques, por lo que merecen estar en el número 7 de esta lista.

6.- Violet Jessop

Estuvo en un barco que casi naufraga. No sería tan asombroso, sino fuera porque vivió esta situación… tres

veces. Tradicionalmente, los capitanes de barcos dicen que las mujeres enfurecen al mar, pero que si una mujer se desnuda, este se calma (¿qué mar más salido no?). Puede que si Violet hubiera estado meando, el Titanic no se habría hundido. Pero la historia de Violet no empieza en el Titanic, sino en su hermano, el Olympic. Trabajaba como azafata. El 20 de septiembre de 1911, el Olympic colisionó con un buque de guerra británico. No hubo heridos, pero ella se fué a otro barco: el Titanic. Ya sabes lo que pasó, has visto la película. Curiosamente, los dos barcos anteriores estaban tripulador por el mismo capitán 😉
Más tarde, después de un tiempo alejada del mar, volvió a otro barco, el Britannic, para trabajar como enfermera. Cuando naufrafó (que sorpresa), ésta no pudo hacerse con un bote salvavidas, y tuvo que tirarse al agua. Pisó tierra firme al poco tiempo, sana y salva.
Murió de insuficiencia cardíaca congestiva en 1971, e irónicamente, sus cenizas fueron lanzadas al mar.

5.- Robert Todd Lincoln

Este no es que tuviera mala suerte, es que la atraía. Estaba gafado. Conoció a varios presidentes de los EEUU, todos ellos muertos de la misma forma: un disparo en la cabeza.
Su padre (Abraham Lincoln) se liberó de la esclavitud, y recorrió todo el país para dar un discurso. Entonces, a la edad de 21 años, Robert perdió a su padre, quien fué asesinado, dicho anteriormente deun disparo. Robert se fué labrando su propia carrera política, cuando fue recompensado con el puesto de Secretario de Guerra bajo el mandato de James Garfield. Poco tiempo después, en un viaje de tren, este fué asesinado. Tiempo después, cuando McKinley se presentó a las elecciones de los EEUU, ganó. Mientras daba un discurso, un hábil tirador le acertó dos disparos. Casualmente, Robbert estaba en la sala donde se produjo el asesinato. Entonces, a partir de este momento, cada vez que un nuevo presidente le invitaba a su discurso o a tener una cita con él para charlar, siempre le respondía:
-… hay una cierta fatalidad acerca de las funciones presidenciales cuando estoy presente.
Que es una forma agradable de decir:
-¡Vete a la mierda!

4.- Ann Hodges

Se dió un golpe con un meteorito… estando en su casa.
Ann estaba tranquilamente en su casa un 30 de noviembre de 1954, tomando el té. Entonces, como todas las mañanas, un meteorito, que se dirigía hacia la superficie terrestre, se partió en tres. Y uno de los trozos fué precisamente a parar a su casa, dándole a ella en un costado. Algo completamente normal. Por lo menos, su economía mejoró bastante. Vendió el meteoríto a una de las muchas personas que lo quería, sacando una cantidad bastante importante de dinero: 5.000 dólares. Actualmente, el meteorito está en el Museo de Historia Natural de Alabama. Me hace gracia pensar que, antes de venderlo, se limpió el culo con la piedra.

3.- Roy Sullivan

Él fué atravesado por un rayo. Siete veces.
Estadísticamente, la posibilidad de ser atravesado por un rayo es de una entre tres mil (1/3.000) Está el tío como para que le dé un calambre en la rodilla.
Una vez, estando en el Parque Nacional de Shenandoah (Virginia), fué víctima de un rayo, durante una tormenta eléctrica. Los científicos tienen la teoría de que Roy trabaja en una zona propensa a tormentas eléctricas.
Su ‘primera vez’ fué en 1942 cuando estaba en una torre. El rayo le dió en su pierna, y le salió por el dedo pulgar de su pie. También se ha llevado relampagazos en una montaña mientras conducía, estando de pesca, en una estación de tren… Hay que tener Mala Suerte® para que el rayo vaya a buscarte a tí estande dentro de un edificio. Una de sus anécdotas es de cuando un rayo le dió en la cabeza y le incendió el pelo, desde entonces siempre lleva una jarra de agua consigo, donde esté. Tres años más tarde, un rayo le golpeó en el tobillo, pero la jarra no le sirvió, ya que los tobillos no son inflamables. Años más tarde, todo se fué tranquilizando, hasta que hubo otra tormenta. Roy se estaba volviéndo loco, o al menos eso pensaban sus amigos y familiares. Decía que “estaba escapando de las nubes, que lo peseguían”. Lamentablemente, Roy se disparó a si mismo a la edad de 71 años. ¡Rayos y centellas! este hombre se lo toma todo muy en serio.
Curiosidad: en la película El curioso caso de Benjamin Button hay un giño: aparece, al menos cinco veces durante la película, un anciano que dice que le ha caído un rayo siete veces, curiosamente en las mismas circunstancias de Roy: en la pesca, en el bosque…

2.- Jeanne Rogers

Es desgraciada prácticamente por todo. Su vida es como una comedia de humor negro. Empecemos:
Ha sido atravesada por un trueno (no tantas veces como Roy) pero sí dos veces.
Todo comenzó cuando ella tenía 18 años. Fué a un crucero, a tomar fotografías. Entonces, ‘sin querer’ se cayó por la barandilla del barco. Empezó a gritar con todas sus fuerzas, hasta que una amigo suya, la oyó.

Fué a socorrerla, y cuando se acercó a la barandilla… calló al mar (ya lo advertí, una comedia de humor negro). Más tarde fueron rescatadas por los socorristas. Pero esto no acaba aquí. Años más tarde, estaba dando un paseo con su hijo. Entonces este, con una risa frenética gritó “Mamá, que pajarito más gracioso”. Sí, un precioso murciélago se quedó enredado en su pelo. Entonces, mientras el ‘bello pájaro’ le arrancaba el pelo y le arañaba la cabeza, Jeanne empezó a llamar a las puertas para pedir ayuda, que no no obtuvo de ningún vecino (quién quiere enemigos teniendo vecinos así). Entonces, se encontró con un conocido, que le dejó las llaves de su coche, para que fuera conduciendo hasta el hospital con el murciélago enredado en el pelo. Es que és más divertido así. Llegó a duras penas llorando como una descosida hasta el hospital, donde liberaron al animal. No comento aquí despacio todo lo que le ocurrió, porque el post sería demasiado largo, pero sí diré que la atracaron, dispararon, estrangularon y fué víctima de una inspección errónea por parte de la policía. Jeanne declaró:

No me asusta morir, pero sí lo que me pueda pasar en esta vida de mierda

También cayó años más tarde en una piscina, en la que casi se ahoga. Pero bueno, con lo que he contado creo que tiene razones más que suficientes para ocupar el puesto número dos de esta lista.

1.- Tsutomu Yamaguchi

Y llegamos al ‘ganador’ del paso de la mala fama. Tsutomu ha sido el único hombre que ha estado en las dos únicas ciudades que han sido destruídas por bombas atómicas. Y ha sobrevivido a las dos.
Nacido en 1916, ha sido desde siempre un hombre de negocios. Tanto, que fue en un viaje de negocios a Hiroshima el 6 de agosto de 1945 (que oportuno). Llegó en un tranvía, y justo cuando estaba bajando, a menos de dos millas (unos tres kilómetros) cayó la bomba. Quedó con los tímpanos reventados y temporalmente ciego. Por no decir que la ciudad entera quedó hecha mierda. Después de pasar una noche en un refugio, volvió a su ciudad.
A Nagasaki.
Le contó a su jefe la historia de cómo había bajado del tranvía y todo había explotado, para también explicarle que es imposible vender coches en una ciudad que está, literalmente, ardiendo. Entonces, se oía en toda la ciudad un sonido que pocos hombres en la tierra conocen: el de una bomba corriendo a cientos de kilómetros por hora hacia el suelo. De nuevo cayó a dos millas de distancia.
Hoy en día, Tsutomu Yamaguchi sigue vivo (y coleando también) a la edad de 93 años. Ha escrito varios libros sobre sus experiencias, y usa estos dos casos a la hora de explicar el peligro de las armas nucleares.

Y es que son muchos los peligros que nos acechan día tras día, y cada segundo que pasa nos puede caer un meteorito, nos puede atravesar un rayo o nos puede atacar un muerciélago temerario. Así que basta solo con mirar a los dos lados de la calle, como nos enseñaron de pequeños 😀

Via :hacker De hoy en Dia

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